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¿Las bibliotecas de hoy 2022 han surtido grandes cambios? o ¿los profesionales de la información han evolucionado significativamente?

Palabra escrita de manera respetuosa para análisis y reflexión.

En mi entorno veo bibliotecas en su estructura física igual. Muebles, estanterías, equipos de cómputo, servicio de internet, salas de estudio, de emprendimiento, de diversión, de lúdica, entre otras. El profesional de la información evolucionó, sí. Los programas académicos de enseñanza de las ciencias de la bibliotecología han evolucionado, sí.

Pero, ¿dónde está la esencia de la profesión?, ¿Por qué hay desempleo notable? ¿Qué hacen los bibliotecólogos de hoy 2022? ¿Cuál es su preocupación y ocupación?

Las anteriores son preguntas que no responderé, dado que desde mi experiencia personal podría cometer errores al dar respuestas concretas a preguntas concretas. Las dejo en esta publicación para análisis interno y reflexión. ¿Hay oportunidades para el profesional de la información? Sí, muchas, pero ¿cómo encontrarlas? Puede ser pregunta del día a día.

2022 y años venideros son tiempos bellos para el profesional de la información. Adquirir experiencias y capacitación a la medida, es lo ideal. Hay que ajustar programas académicos con la realidad del hoy y, con prospectiva. Los formadores de esta profesión tan importante en la sociedad digital, deben ocuparse por tener dominio total de la tecnología, además de lo disciplinar y humano.

Respetados colegas, insisto, estos son tiempos para ser los mejores actores de la era digital. Invito para que pensemos en un referencista único a nivel mundial. Ejemplo en Colombia hay personas que hablan de crear una universidad digital 100%, donde se enseñe lo que demanda el ciudadano. Yo estoy pensando que podemos ofrecer servicios de información como comunidad digital a este tipo de ideas. Presentar una plantilla de más de cincuenta mil (50.0000) profesionales en el mundo para atender los requerimientos de información de estos nuevos estudiantes virtuales-digitales. La forma de cobrar por los servicios prestados, será sencilla. No seremos empleados de nadie.

Cierro este escrito diciendo: soy defensor acérrimo de bibliotecas físicas. Nunca desaparecerán. Mantenerlas, custodiarlas, aumentar crecimiento y desarrollo, también es responsabilidad de los bibliotecólogos. Hay que visionar posibles fallas de la tecnología y conectividad en cualquier tiempo. Es decir, que por nuestra mente pasa que es imposible quedarnos sin internet, por uno o tres años. No lo sabemos. Si esto llegara a suceder, las bibliotecas son espacios número uno, donde el ciudadano acudiría para darle marcha normal a su vida.

Colegas, esto parece un texto corto sobre ficción, pero, lo escribo con respeto y amor. Seguimos en contacto. BelB

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